El dolor es uno de los síntomas más habituales y temidos del cáncer. Su frecuencia de aparición se incrementa en función del estadio de la enfermedad, de hecho aparece en un 40% del total de los pacientes oncológicos, mientras que está presente en el 70%-80% de aquellos en fase terminal.

En la actualidad se dispone de un arsenal importante para su tratamiento, por lo que a pesar de su frecuencia, en la mayoría de los casos el dolor responde bien al tratamiento con analgésicos.

El origen del dolor puede ser debido a varias causas:
- Invasión directa del tumor. Es el motivo más frecuente y supone más del 70% de todas las causas de dolor.
- Debido a la aplicación de tratamientos. Como pueden ser la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.
- Otras causas, entre las que se incluyen las pruebas diagnósticas u otras enfermedades que ya existían previamente.
El dolor en el enfermo de cáncer puede ser:
- Agudo: generalmente debido a la aplicación de técnicas diagnósticas y tratamientos.
- Crónico: es el típico dolor por cáncer. Debe ser tratado adecuadamente, ya que puede llegar a alterar de forma importante la calidad de vida del enfermo oncológico terminal.
Evaluación del dolor
Para tratar el dolor en el enfermo oncológico es necesario realizar una evaluación de la severidad del mismo y de la repercusión que tiene sobre el enfermo. Para ello es preciso hablar con el paciente, y realizar un interrogatorio exhaustivo sobre las características del dolor:
- Cuándo se inició y cómo.
- Cuál ha sido su evolución a lo largo del tiempo.
- Qué características posee (localización del dolor, si existe alguna causa que lo desencadene o modifique su intensidad, si se acompaña de otros signos como sudoración o alteraciones digestivas, etc.).
- Qué otros tratamientos se han aplicado para aliviar el dolor y qué resultados se han obtenido con ellos.
- Qué repercusión tiene en su vida personal y social.
Otro punto fundamental en la valoración del dolor es el examen clínico del paciente, que permite determinar varios aspectos fundamentales como son la causa del dolor y su carácter (crónico o agudo) y evaluar la autonomía física y psicológica del paciente.
Es frecuente que el médico emplee escalas de autoevaluación y cuestionarios que permiten conocer la intensidad del dolor y si este provoca algún otro efecto sobre el enfermo como puede ser una incapacidad o alteración afectiva. Es frecuente que un cuadro de dolor crónico esté asociado a una depresión o a un estado de ansiedad.
Tratamiento del dolor
Los analgésicos constituyen una herramienta fundamental en el manejo del dolor en pacientes oncológicos. La estrategia que se emplea en el tratamiento de este síntoma vendrá condicionada, fundamentalmente, por 2 factores:
- La intensidad del dolor.
- El origen y la causa del mismo.
El tratamiento del dolor ha de ser individualizado. Se ha de seleccionar el fármaco más adecuado al tipo de dolor y se ha de administrar a las dosis correctas y durante el tiempo adecuado, de tal forma que se logra un mayor alivio con menos efectos secundarios.
En la mayoría de los pacientes se conseguirá un control adecuado del dolor añadiendo a los fármacos empleados medidas de apoyo general (soporte emocional, atención continuada, facilitar el descanso del paciente, etc.). En aquellos casos en los que el dolor no cede se deben emplear estrategias más complejas, utilizando vías de administración distintas a la vía oral (subcutánea, intravenopsa , etc)y en determinados casos puede ser preciso un ingreso hospitalario para buscar la máxima efectividad en el menor tiermpo posible.
Determinados factores pueden ayudar a que el paciente se encuentre mejor y sienta menos dolor. Es importante que tenga en cuenta estas recomendaciones:
- Los analgésicos deben pautarse, es decir administrarse de forma regular cada cierto número de horas (tal como lo haya prescrito el médico) y no a demanda cuando el enfermo tenga dolor. Por ello es importante que cumpla las recomendaciones que le haya indicado el médico.
- Si el dolor no mejora tras un tiempo, consulte con su médico para que modifique el tratamiento. Nunca debe usted ajustar la dosis o cambiar de medicamento.
- Es importante que el enfermo se sienta acompañado a lo largo del día y sobretodo por la noche.
- Procure que el ambiente que rodea al enfermo sea confortable (regule la temperatura, ponga música suave, disminuya la luz si quiere dormir, etc).
- El cansancio y el insomnio hacen que el dolor se intensifique. Coméntelo con su médico si no descansa lo suficiente para que lo tenga en cuenta a la hora de administrar un tratamiento.
- Algunos fármacos que se emplean para el dolor pueden tener algún efecto secundario que provoque malestar en el enfermo, es importante que comunique a su médico cualquier cambio que experimente.
Programa EDUPAC, el dolor en el paciente oncológico