En el pasado se pensaba que la cirugía era el tratamiento de elección.
A veces, el tumor es lo suficientemente pequeño como para preservar el esfínter anal.
Sin embargo, la mayoría de estas intervenciones implicaba eliminar todo el esfínter anal, lo que originaba una incontinencia fecal permanente y conllevaba la realización de una colostomía (abocar el tubo digestivo directamente a la pared abdominal para la eliminación de las heces).
Actualmente se pueden evitar estas complicaciones con la radioterapia y la quimioterapia.
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