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Actualizado: 9/8/2007
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  Diagnóstico

 

El primer paso es la realización de la historia clínica. Es imprescindible conocer los síntomas por los que el paciente acude a la consulta (habitualmente un nódulo tiroideo), los antecedentes familiares de la enfermedad y los antecedentes personales de otro tumor. El segundo paso es la realización de la exploración física del paciente, buscando signos y síntomas que puedan corresponder a la enfermedad.

 

Con esta información el médico valora la necesidad de completar el estudio con una serie de pruebas. Las más habituales son las siguientes:

  • Análisis de sangre para medir los niveles de hormonas tiroideas y tiroglobulina. Las células tiroideas son las únicas células del cuerpo que producen tiroglobulina. En caso de exista un tumor los niveles de tiroglobulina  suelen estar más altos. Aunque también pueden estar aumentadas en las tiroiditis o inflamaciones de la glándula tiroides.
  • Punción aspirativa con aguja fina. Ante un nódulo tiroideo, la única manera de saber si es maligno es mediante una  punción con una aguja o extirpación para biopsia. La punción es pinchar con una  pequeña aguja en el nódulo a fin de extraer muestras de tejido para  su análisis. El examen es rápido, seguro, y generalmente produce muy poca molestia. En ocasiones no es suficiente la punción y hay que tomar una mayor cantidad de muestra, es lo que denomina biopsia.
  • Gammagrafía tiroidea. Consiste en la realización de un estudio morfológico y funcional de la glándula tiroidea, que se obtiene tras la administración de una pequeña cantidad de sustancia radioactiva (Yodo-131; Tecnecio-99), destacándose las áreas anormales en un registro. Para esta prueba no se requiere ninguna preparación especial, únicamente ayuno de 3 horas si se administra el fármaco por vía oral.
  • Ecografía cervical.  Es una prueba diagnóstica que permite obtener imágenes procedentes de ecos sonoros. Se realiza con  un emisor de ultrasonidos, que se aplica sobre el cuerpo, cerca de la zona que se quiere explorar. En función de las diferentes densidades del tiroides que  las ondas atraviesan, éstas son reflejadas o absorbidas. Las ondas sonoras reflejadas, son recogidas por un aparato que las transforma en una imagen que se muestra en un monitor de televisión, que permite detectar la naturaleza de los nódulos tiroideos (sólidos o quistes) y ver como está el resto de tiroides y si hay afectación ganglionar en el cuello.

 


¿Qué hacer para disminuir el malestar asociado a la realización de las pruebas médicas?


 
Las pruebas necesarias para obtener un diagnóstico preciso de cáncer de tiroides no suelen ser dolorosas aunque alguna de ellas puede resultar, en ocasiones, difícil de tolerar.
 
Algunas recomendaciones para que resulte más fácil la realización de estas pruebas son las siguientes:

  • Acuda acompañado. Charlar con una persona cercana le ayudará a estar más tranquilo. 
  • Pídale a su médico que le explique lo que va a pasar. No se deje llevar por su imaginación. 
  • Céntrese únicamente en lo que ocurre en cada momento. 
  • Utilice alguna técnica de relajación antes y durante la realización de la prueba.
  • Si está nervioso, coménteselo a su médico. Puede darle alguna medicación para reducir la ansiedad ante esa situación.
     

El estar tranquilo, relajado, seguir las instrucciones del especialista y eliminar de la mente pensamientos negativos puede ayudarle a tolerar mejor las pruebas.

 

   
 
   
 
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