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Actualizado: 25/7/2007
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Cirugía

La cirugía es la primera opción de tratamiento, la más eficaz, en los cánceres no microcíticos en estadios localizados. En los carcinomas microcíticos, la primera opción de tratamiento es la quimioterapia.

 

El tipo de cirugía dependerá del tamaño, localización y extensión del tumor. Cuando se extirpa un lóbulo pulmonar (cada una de las partes en las que está dividido el pulmón) se llama lobectomía, cuando lo que se extirpa es todo un pulmón hablamos de neumonectomía.

 

 

Pasos previos a la intervención

Técnica quirúrgica

Efectos secundarios y recomendaciones

 

 

Pasos previos a la intervención

 

 

La cirugía a nivel del pulmón es una intervención mayor, por lo que es necesario un ingreso hospitalario que puede variar de un enfermo a otro, pero que por lo general suele oscilar entre una y dos semanas. Asimismo, precisa anestesia, que siempre será de tipo general.

 

Antes de la intervención, es preciso realizar un estudio preoperatorio que consiste, generalmente, en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma y una espirometría.

 

Previamente a la cirugía, el enfermo debe preguntar o recibir toda la información sobre los motivos por los cuales se plantea la técnica quirúrgica que se va a realizar, qué riesgos y complicaciones conlleva la intervención, qué secuelas pueden permanecer y qué recomendaciones son las adecuadas para minimizar dichas complicaciones.

 

En la actualidad, el paciente debe firmar un documento, llamado consentimiento informado, donde consta por escrito toda la información aportada por el especialista. En él, reconoce haber recibido y comprendido la información expuesta y acepta recibir dicho tratamiento. Es conveniente que esté seguro antes de firmar dicho documento y recibir el tratamiento.

 

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Técnica quirúrgica

 

 

Para llevar a cabo la intervención se debe realizar una toracotomía, es decir una incisión en el tórax, que permita al cirujano llegar hasta la zona tumoral. Si solamente está afectado un lóbulo se hace una lobectomía. Si están afectados más de un lóbulo o el bronquio principal, la intervención necesaria es la neumonectomía. Normalmente se extirpan los ganglios mediastínicos para ver si están o no afectados por el tumor.

 

 

 

Cuando el cirujano le recomiende alguna de estas técnicas, seguramente le explicará con profundidad los detalles de la misma. Este es un buen momento para que usted pregunte y exprese todas sus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados.

 



 

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Efectos secundarios y recomendaciones


La cirugía del cáncer de pulmón no microcítico, como ocurre en la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la misma. Habitualmente, no suponen un problema grave para el paciente, pero sí alteran su calidad de vida.

 

Cuando se despierte de la anestesia, es normal que sienta dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano deja pautados fármacos que le aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comente con el personal de enfermería o con el médico cuando le visite unas horas después. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.

 

Esta requerirá una serie de cuidados que son similares a los de cualquier cicatriz producida por otra causa. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y limpieza de la misma, correrá a cargo del personal sanitario del hospital o del centro de salud. Una vez retirados, es aconsejable mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.

 

Es frecuente que en este tipo de intervenciones se puedan acumular líquidos en el interior del tórax. Para evitarlo el cirujano deja un pequeño tubo de drenaje a nivel de la herida que facilita que salgan al exterior, y que suele retirarse a los pocos días.

 

Hasta que la herida del pulmón se cicatrice, es necesario que el paciente se mantenga hidratado y nutrido adecuadamente. Para ello, lo habitual es mantenerlo con sueros durante las primeras horas tras la cirugía, hasta que esté en las condiciones óptimas de comer y beber.

 

Algunos pacientes notan una cierta dificultad respiratoria tras extirparle el pulmón, pero pasado un tiempo desaparecerá y se adaptará a su nueva situación. Ejercicios que ayuden a aumentar la capacidad respiratoria como caminar o nadar son convenientes para la mayoría de las personas, después del tratamiento del cáncer pulmonar.

 

 

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